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Cardenal
Bergoglio llama en Argentina
a educar en
la esperanza
BUENOS
AIRES, 14 Abril 2010
El Arzobispo
de Buenos Aires y Primado de la Argentina,
Cardenal Jorge Mario Bergoglio, exhortó hoy a
los docentes a educar a niños y adolescentes en
la esperanza, y recordó a la dirigencia en
general que tiene la responsabilidad de ser
"patriotas" y dar el ejemplo para dejar atrás
"el miedo, la frustración y la desesperanza".
El Purpurado pidió a los educadores un examen de
conciencia, al señalarles que "deben lograr que
un chico tenga horizontes. Deben abrir
horizontes, hacia delante y hacia atrás".
"La patria no empezó hoy. Tenemos una herencia
que custodiar y trabajar para las utopías del
futuro", subrayó al presidir la Misa por la
Educación en la Catedral de Buenos Aires.
El Cardenal Bergoglio lamentó luego que la
educación sea considerada "la hermana pobre de
la estructura social", y reclamó "hacer algo
para solucionar esta pobreza".
En otro momento de la homilía, el Arzobispo
recordó que a la dirigencia responsable que "se
nos pide que seamos patriotas en el sentido
superlativo" y agregó: "Se nos pide trabajo, no
utilizar como escalón para las ambiciones
personales, para trepar, para los mezquinos
intereses o para abultar la caja".
"Si no damos testimonio de horizonte y de
trabajar para el futuro nuestra vida terminará
llorando la milonga de nuestros fracasos, o nos
quedaremos en el conventillo chico, de las
internas mezquinas, del miedo y de la
desolación", advirtió.
Tras la Misa, alumnos de quinto año convocaron a
la campaña por los damnificados por el terremoto
en Chile, que realizan junto con Cáritas
Argentina, el un miembro del Departamento de
Laicos invitó al acto ciudadano por el
Bicentenario, por realizarse el 8 de mayo
próximo en Luján. "Encenderemos velas
simultáneas en todo el país para pedir luz para
la patria"
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Vaticano presenta guía católica sobre
procedimiento en casos de abusos
VATICANO, 12 Abril 2010
La Santa Sede
dio a conocer que hoy se ha publicado en el
sitio web del Vaticano www.vatican.va, en la
sección Focus una guía para entender los
procedimientos llevados a cabo por la
Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) en
los supuestos casos de abusos sexuales cometidos
por algunos miembros del clero contra menores.
La guía señala que "la legislación aplicable es
el Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis tutela
(MP SST) deL 30 de abril de 2001, junto con el
Código de Derecho Canónico de 1983. Esta es una
guía introductoria que puede ser útil a los
laicos y no canonistas".
El proceso a seguir es el siguiente:
A: Procedimiento Previo
La diócesis local investiga todas las denuncias
de abuso sexual de un menor por parte de un
clérigo.
Si la acusación es plausible, el caso se remite
a la CDF. El obispo local transmite toda la
información necesaria a la CDF y expresa su
opinión sobre los procedimientos que hay que
seguir y las medidas que se adoptarán a corto y
a largo plazo.
Debe seguirse siempre el derecho civil en
materia de información de los delitos a las
autoridades competentes.
Durante la etapa preliminar y hasta que el caso
se concluya, el obispo puede imponer medidas
cautelares para salvaguardar a la comunidad,
incluyendo a las víctimas. De hecho, el obispo
local siempre tiene el poder de proteger a los
niños mediante la restricción de las actividades
de cualquier sacerdote de su diócesis. Esto
forma parte de su autoridad ordinaria, que le
lleva a ejercer cualquier medida necesaria para
asegurar que no se haga daño a los niños y este
poder puede ser ejercido a discreción del obispo
antes, durante y después de cualquier
procedimiento canónico.
B: Procedimientos autorizados por la CDF
La CDF estudia el caso presentado por el obispo
local y también pide información complementaria
cuando sea necesario. La CDF tiene una serie de
opciones:
B1: Procesos Penales
La CDF podrá autorizar al obispo local para
llevar a cabo un proceso penal judicial ante un
tribunal local de la Iglesia. Todo recurso en
estos casos ese sometería a un tribunal de la
CDF.
La CDF podrá autorizar al obispo local para
llevar a cabo un proceso penal administrativo
ante un delegado del obispo local con la
asistencia de dos asesores. El sacerdote acusado
está llamado a responder a las acusaciones y a
revisar las pruebas. El acusado tiene derecho a
presentar recurso a la CDF contra el decreto que
lo condene a una pena canónica. La decisión de
los cardenales miembros de la CDF es definitiva.
En caso de que el clérigo sea juzgado culpable,
tanto los procesos penales judiciales como
administrativos pueden condenarlo a una serie de
penas canónicas, la más grave de las cuales es
la expulsión del estado clerical. La cuestión de
los daños también se puede tratar directamente
durante estos procedimientos.
B2 Casos referidos directamente al Santo Padre
En casos muy graves en que el juicio penal civil
haya declarado culpable al clérigo de abuso
sexual de menores de edad o cuando las pruebas
son abrumadoras, la CDF puede optar por llevar
el caso directamente al Santo Padre con la
petición de que el Papa promulgue con un decreto
"ex officio" la expulsión del estado clerical.
No hay remedio canónico en contra de tal
decisión pontificia.
La CDF también presenta al Santo Padre
solicitudes por los sacerdotes acusados que,
habiendo reconocido sus delitos, piden la
dispensa de la obligación del sacerdocio y
desean volver al estado laical. El Santo Padre
concede estas peticiones por el bien de la
Iglesia ("pro bono Ecclesiae").
B3 Medidas disciplinarias
En los casos en que el sacerdote acusado haya
admitido sus delitos y aceptado vivir una vida
de oración y penitencia, la CDF autoriza al
obispo local a emitir un decreto que prohíba o
restrinja el ministerio público de dicho
sacerdote. Dichos decretos se imponen a través
de un precepto penal que implica una pena
canónica en caso de violación de las condiciones
del decreto, sin excluir la expulsión del estado
clerical. El recurso administrativo ante la CDF
es posible con tales decretos. La decisión de la
CDF es definitiva.
C. Revisión del MP SST
Desde hace algún tiempo la CDF ha emprendido una
revisión de algunos de los artículos del Motu
Proprio "Sacramentorum Sanctitatis tutela", con
el fin de actualizar dicho Motu Proprio de 2001
a la luz de las facultades especiales concedidas
a la CDF por los Papas Juan Pablo II y Benedicto
XVI. Las modificaciones propuestas bajo
discusión no cambiarán los procedimientos antes
mencionados
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Monseñor
Aguer advierte que ataques buscan minar
credibilidad de Iglesia Católica
BUENOS AIRES, 14 Abril 2010
El Arzobispo
de Buenos Aires, Mons. Héctor Aguer, llamó a los
fieles a rezar por el Papa Benedicto XVI ante
los ataques mediáticos, que solo buscan minar la
credibilidad y el papel de la Iglesia "como
orientadora del sentido moral de la sociedad".
Durante el programa Claves para un Mundo Mejor,
el Prelado señaló que detrás de los ataques
contra el Santo Padre están "los partidarios del
aborto, los partidarios de la anticoncepción a
ultranza que han provocado el invierno
demográfico en Europa", de la eutanasia, de la
equiparación del matrimonio con las uniones
homosexuales, "los que se proponen desbaratar la
tradición marcada por el cristianismo en el
ámbito de la organización familiar y social".
Mons. Aguer indicó que no es la primera vez que
se ataca a Benedicto XVI. Citando el artículo
del senador italiano Marcello Pera, el Prelado
advirtió que "esta 'guerra' –así la llamó él-
intenta salpicar de fango la sotana blanca
porque sabe que de esa manera se está
mancillando a la Iglesia misma".
"Dice el Senador Pera que es una guerra entre
laicismo y cristianismo. Por laicismo, entiende
una cultura atea, emancipada de Dios y de los
principios cristianos que han regido la
tradición de Occidente", indicó.
El Arzobispo añadió que "es una batalla de una
larga guerra. La que desde hace varios siglos se
ha emprendido contra la Iglesia, contra Cristo,
contra Dios".
Con respecto a los abusos sexuales contra
menores, el Prelado argentino afirmó que el solo
hecho que exista uno de estos casos es
"gravísimo, sin duda alguna". Sin embargo,
indicó que se está buscando centrar este
problema solo en los sacerdotes, cuando por
ejemplo "en una investigación reciente, en
Alemania, que abarca de 1995 hasta 2010, se han
registrado 210.000 casos denunciados de abusos
de menores; de esos casos sólo 94 implicaban a
sacerdotes. Esto representa el 0,044 por
ciento".
Mons. Aguer advirtió que hoy, con medios más
sofisticados, "esta realidad es aprovechada
sistemáticamente con otra intención: lo que se
quiere es minar la credibilidad de la Iglesia y
sobre todo el papel de la Iglesia, como
orientadora del sentido moral de la sociedad".
Equipo de
sacerdotes para las Villas de emergencia.
La droga en las Villas: Despenalizada de hecho.
Miles de mujeres y de hombres hacen filas para
viajar y trabajar honradamente, para llevar el
pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de
a poco comprando ladrillos y así mejorar la
casa. Se va dando así esa dinámica linda que va
transformando las Villas en barrios obreros.
Miles y miles de niños con sus guardapolvos
desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta
de casa a la escuela, y de esta a casa. Mientras
tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría
popular, se reúnen a la sombra de un árbol o de
un techo de chapa a compartir un mate o un
tereré y a contar anécdotas. Y al caer la tarde
muchos de todas las edades se reúnen a rezar las
novenas y preparar las fiestas en torno a las
ermitas levantadas por la fe de los vecinos.
La contracara, el lado oscuro de nuestros
barrios, es la droga instalada desde hace años,
quizás con más fuerza desde el 2001. Entre
nosotros la droga está despenalizada de hecho.
Se la puede tener, llevar, consumir sin ser
prácticamente molestado. Habitualmente ni la
fuerza pública, ni ningún organismo que
represente al Estado se mete en la vida de estos
chicos que tienen veneno en sus manos.
Ante la confusión que se genera en la opinión
pública con la prensa amarilla que
responsabiliza a la Villa del problema de la
droga y la delincuencia, decimos claramente: el
problema no es la Villa sino el narcotráfico. La
mayoría de los que se enriquecen con el
narcotráfico no viven en las Villas, en estos
barrios donde se corta la luz, donde una
ambulancia tarda en entrar, donde es común ver
cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el
espacio de la Villa –como zona liberada- resulte
funcional a esta situación.
La vida para los jóvenes de nuestros barrios se
fue tornando cada vez más difícil hasta
convertirse en las primeras víctimas de esta
despenalizació n de hecho. Miles arruinados en
su mente y en su espíritu se convencieron que no
hay posibilidades para ellos en la sociedad.
Por otra parte profundamente ligado al tema de
la droga se da el fenómeno de la delincuencia,
de las peleas, y los hechos de muerte violenta
(“estaba dado vuelta”). Esto nos hace tomar
conciencia de otro gran tráfico que hay en
nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y
que visualizamos como fuera de control. Cuando
vemos muertes causadas por menores adictos,
también nos preguntamos ¿quién es el que pone el
arma en manos de los menores? De este espiral de
locura y violencia las primeras víctimas son los
mismos vecinos de la Villa.
La destrucción pasó como un ciclón por las
familias, donde la mamá perdió hasta la plancha
porque su hijo la vendió para comprar droga.
Estas familias deambularon por distintas
oficinas del Estado sin encontrar demasiadas
soluciones año a año. Toda la familia queda
golpeada porque su hijo está todo el día en la
calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que
fue al catecismo, que jugaba muy bien en el
fútbol dominguero, hoy “está perdido”. Causa un
profundo dolor ver que esa niña que iba a la
escuela hoy se prostituye para fumar “paco”.
La despenalizació n de hecho generó inseguridad
social. La raíz de la inseguridad social hay que
buscarla en la insolidaridad social.[1] A poco
que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios,
descubrimos que como sociedad no nos hemos
movilizado suficientemente ante el hecho
dramático del hambre de los niños, que da lugar
a adolescentes débiles física y mentalmente. Con
madres y padres angustiados sin trabajo o
changas mal remuneradas. A los que les resulta
más difícil entusiasmar a sus hijos con
actividades en clubes y cursos o cualquier otra
forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no
cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se
generan así situaciones infrahumanas
aprovechadas a su vez, por los gananciosos
distribuidores de droga.
Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas
humildes, sentimos la llamada evangélica de
acompañar a aquellos niños, adolescentes y
jóvenes que en gran cantidad se encuentran en
este infierno de la droga y a la vez de exhortar
a la conversión a los que pisotean la dignidad
de los mismos de esta inescrupulosa manera,
avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir
cuentas.
Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el
derecho el consumo de sustancias. Nos
preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la
situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado
con el hombre común de la Villa? ¿Se han sentado
a elaborar con ellos proyectos liberadores –la
droga esclaviza- o simplemente se piensa en
implementar recetas de otras latitudes?
¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y
jóvenes el mensaje: se puede consumir
libremente, por ejemplo cocaína?
Algunas propuestas
Cuando un cura se acerca y saluda a los chicos y
chicas que están en los pasillos de consumo, en
esos lugares de tristeza y desesperación, recibe
generalmente preguntas y pedidos de este tipo:
“¿Dios a mí me ama?” “¿Me voy para arriba o para
abajo?” “Padre me da la bendición de Dios”. “¿No
me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más
esta vida”…
Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros
creemos que cada persona es sagrada, cada una
tiene una dignidad infinita, ninguna vida está
de sobra.
Por eso nos resistimos a mirar esta realidad
social desde los papeles de las estadísticas,
desde los fríos números. Desde esta perspectiva
un adolescente que comienza hoy a consumir paco,
es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si
no afecta a los números y estadísticas que
aletargan nuestra conciencia y nuestro
compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si
los números crecen demasiado, nada más.
Nosotros queremos intentar mirar la realidad
desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere
que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos
quiere una vida plena.
Por eso sin ser expertos en la materia, aunque
con cercanía diaria con esta realidad, acercamos
algunas propuestas-intuicio nes en base a las
cuales estamos trabajando. De hecho en varias
Villas venimos transitando distintos caminos de
prevención, recuperación y reinserción; de
acuerdo con cada realidad y con las
posibilidades que contamos.
Prevención
No hay que ser ingenuos, la tríada
hambre-criminalidad -droga es demasiado fuerte.
Frente a esta dramática situación tenemos que
tomar conciencia de que hay que realizar un
trabajo de prevención sistemático y a largo
plazo.
Nos parece que se trata principalmente de crear
ámbitos de contención y escucha de nuestros
niños, adolescentes y jóvenes -en este sentido
no es menor todo lo que se haga para fortalecer
a sus familias-. Ámbitos de recreación y de
construcción de un proyecto real para su vida.
La verdad es que se logra poco con el no a la
droga sin un fuerte sí a la vida.
Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez
como una de sus grandes causales está la falta
de sentido, de un horizonte hacia el cual
caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener
qué hacer, van minando la pasión por la vida y
donde no hay pasión por ella, aparece la
adicción. El gran trabajo de prevención nos
parece que tiene que tener como eje el mostrar
que la vida tiene sentido. Por eso nos parece
que las adicciones son principalmente
enfermedades espirituales, sin negar obviamente
su dimensión biológica y psicológica. Una
persona espiritualmente saludable está
convencida de que la vida merece vivirse, le
encuentra sentido a lo que hace, tiene la
“alegría de vivir”.
Nuestro país tiene una enorme deuda social. “La
deuda social es también una deuda existencial de
crisis de sentido de la vida: se puede pensar
legítimamente que la suerte de la humanidad está
en manos de quienes sepan dar razones para
vivir”.
El sentido de la vida se adquiere por
“contagio”, los valores se descubren encarnados
en personas concretas, por eso, la importancia
fundamental de generar en nuestros barrios
líderes positivos que puedan trasmitir valores
vividos por la fuerza de su testimonio.
Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos
que existen y que son naturalmente lugares de
prevención, como por ejemplo la escuela. “La
escuela es el principal mecanismo de inclusión.
Quienes se van de la escuela pierden toda
esperanza ya que la escuela es el lugar donde
los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y
empezar a formar su identidad. En la actualidad,
la deserción escolar no suele dar lugar al
ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al
terreno de la exclusión social: la deserción
escolar parece significar el reclutamiento,
especialmente de los adolescentes, a un mundo en
el que aumenta su vulnerabilidad en relación a
la violencia urbana, al abuso y a la adicción a
las drogas o al alcohol. Si bien la escuela
puede no lograr evitar estos problemas, la misma
parece constituir la última frontera en que el
Estado, las familias y los adultos se hacen
cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a
veces a duras penas, valores y normas vinculados
a la humanidad y la ciudadanía y en el que el
futuro todavía no ha muerto.”
Por eso no hay que quedarse en el mero demandar
cosas a la escuela en general y a los docentes
en particular, sino que hay que apoyar
decididamente su fundamental labor. La educación
es un camino real de promoción por eso son
necesarias más escuelas y mayor presupuesto para
educación en los barrios más pobres de la
ciudad.
Nos parece conveniente proponer la posibilidad
de que se dicte una materia específica de
prevención de adicciones ya desde la primaria,
tal vez desde el preescolar. No nos referimos a
esa prevención que explica el tipo de drogas, o
como se consumen etc. Nos parece más conveniente
un tipo de prevención que transmita a los chicos
que tenemos vida y esta vida es sagrada y por
eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay
material elaborado a partir de experiencias en
zonas de alta vulnerabilidad social que se puede
utilizar.[6] Si fuera necesario, la delicadeza
del tema amerita un proyecto de ley en la
legislatura que al aprobarse posibilite el
dictado de la misma.
El abordar la tarea de la prevención de las
adicciones requiere un trabajo hecho con
esperanza, con la confianza audaz de que es
posible crear ámbitos sanos y dichosos que
ayuden a curar las heridas. “A quienes dicen
‘trastornos precoces efectos durables’ se les
puede responder que los trastornos precoces
provocan efectos precoces que pueden durar si el
entorno social y familiar los convierte en
relatos permanentes.”
Mirar con esperanza esta difícil situación que
vivimos en nuestros barrios nos aleja de una
mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe
católica nunca dijo que algunos están
predestinados a vivir bien y otros a la miseria.
Nuestra fe lee esta situación como una situación
de pecado que clama al cielo y que llamamos
pecado social. Esta situación de injusticia se
contrapone al proyecto de amor del Buen Dios.
Con humildad pidamos perdón al Señor por nuestra
complicidad manifestada de tantas maneras y
pidámosle la gracia de poner todo lo que esté de
nuestra parte para transformar esta dolorosa
realidad.
Recuperación
Cuando las estadísticas nos dicen que son
demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman
pasta base, tengamos por seguro que llegamos
tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando
tarde? Son personas, seres humanos que mueren o
quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay
que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.
Pedagogía de la presencia
El primer paso es acercarse a los chicos, no
esperar a que estos golpeen las puertas de
nuestras instituciones. Este primer paso es a la
vez una afirmación de la dignidad de estas
chicas, de estos chicos, del valor sagrado de
sus personas; no son vidas que ‘estan de sobra’,
que molestan, o que afean nuestros barrios. Este
primer paso es acercar el corazón. Corazón que
se acerca es corazón que ve y se deja tocar por
este doloroso grito y por eso se pone a su
escucha. El hábito de la escucha no es algo
común en nuestros días y es esencial para un
verdadero encuentro. Si escucháramos más,
seguramente el nivel de violencia que vivimos
bajaría notablemente
Ponerse a la escucha no es buscar que
rápidamente acaten las pautas sociales. A veces
queremos que rápidamente cumplan normas, que
respeten derechos para entrar en sociedad,
cuando como sociedad no les hemos respetado sus
derechos más elementales.
Acercarse, caminar los barrios, escuchar,
encontrarse es el primer paso imprescindible.
Adaptar nuestros programas e instituciones a la
realidad y no la realidad a ellos.
La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas
entrevistas y requisitos), en definitiva pone en
riesgo la vida de muchas personas. Además muchas
veces la realidad de los procesos de
recuperación está marcada por los números-dinero
(becas por un año, ese sería el tiempo de
recuperación) , dejando a un segundo plano los
procesos personales.
Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso
de cada persona hay que discernir que camino de
recuperación proponerle: atención ambulatoria en
un centro de día; internación en una comunidad
terapéutica, etc.
Por otro lado es necesario adaptarse a la
realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el
caso de mamás que consumen y no tiene con quién
dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces
la posibilidad de que ingresen juntos en un
mismo lugar.
Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en
adaptar nuestros programas e instituciones a la
realidad y no la realidad a ellos; creando
ámbitos que rompan las cadenas invisibles que
esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.
Hoy vivimos la cultura de la imagen. De muchas
maneras se busca tener cautiva nuestra mirada.
Si esto se logra en gran parte se adueñan de
nuestra vida.
A veces se busca transmitir la idea de que:
‘estamos trabajando fuertemente en la lucha
contra la droga’. Es así que por ejemplo se abre
un solo centro de recuperación para toda una
ciudad y se empapela la misma para dar una buena
imagen. Si se da imagen de algo que no es, que
en realidad se está haciendo insuficientemente,
no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino
que quedan vidas en el camino.
En relación a esto último hay una
responsabilidad grande de los publicistas y de
los medios de comunicación en general, valga
como ejemplo este verano: Por un lado la
propaganda de una bebida alcohólica en la playa
que al parecer era sinónimo de plenitud y
alegría, por otro lado la realidad de la
violencia como consecuencia del exceso de
alcohol en muchos jóvenes en la costa.
Tal vez esto sea una llamada de atención para
que veamos que como sociedad estamos dejando muy
solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les
enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la
tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les
mostramos que no hay que encontrar “algo” para
combatirlas sino encontrar a “alguien” con quien
compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y
compartir con “alguien” que los puede ayudar es
lo contrario a la adicción.
El mundo adulto no puede ausentarse, no puede
desproteger a los niños/as y adolescentes. La
justicia debe proteger a esos chicos que tienen
su libertad muy condicionada; prueba de ello es
que dinero que consiguen va a parar a aquellos
que no les importa nada de sus vidas y les ponen
veneno en sus manos. La justicia tiene que
tenderle la mano a esas mamás que desesperadas
no saben cómo ayudar a sus hijos.
Pensar en el después del camino de recuperación.
No alcanza con el pago de una beca de
tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a
sus barrios -cerca de su casa se compra y se
consume libremente droga- se da una suerte de
factor cuasi-biológico que favorece la recaída
en el consumo. La no conveniencia de la vuelta
al barrio es señalada reiteradamente por muchas
familias que los aman y acompañan. Tenemos que
ir tejiendo con ellos una propuesta de real
reinserción social. Desde el elemental derecho a
la identidad o sea que accedan a sacar su
documento hasta una salida laboral y un lugar
para vivir con dignidad.
Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están
privados de su libertad han cometido delitos a
causa del consumo de droga. En ese caso hay que
replicar las experiencias que tratan su
adicción; utilizándose así positivamente el
tiempo en prisión para que al salir puedan
reinsertarse en la sociedad. De alguna manera
este también es un trabajo de prevención.
Por último ponemos bajo la protección y el
cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro
Pueblo, a las familias que en nuestros barrios
sufren el flagelo de la droga.
- José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo
Berretta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y
N.H.T. Zabaleta.
- Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa
31.
- Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín
Giangreco de la Villa 1-11-14.
- Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.
- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la
Villa 15.
- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la
Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.
- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.
- Sergio Serrese de la Villa 19.
- Enrique Evangelista de la Villa 26.
- Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo
Bueno.
Equipo de Sacerdotes para las villas de
emergencia
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Marzo de
2009.
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[1] Cf. Mons. Miguel Esteban Hesayne. Jesús, el
Reino y la inseguridad. Homilía del 32º domingo
durante el año (9/11/ 2008)
[2] Mons. Jorge Lozano: “Hemos escuchado con
preocupación a algunos funcionarios
manifestándose abiertamente por la
despenalizació n del consumo de drogas. Se
argumenta que no se quiere criminalizar al
adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que
al narcotraficante. Excelente intención. Pero
¿se logra el propósito andando ese camino? ¿La
legislación actual penaliza al consumidor? No.
La ley 23.737 establece que cuando la tenencia
es para uso personal y hay una "dependencia
física o psíquica" de la sustancia, el juez
puede imponer una "medida de seguridad curativa,
consistente en un tratamiento de desintoxicació
n y rehabilitació n por el tiempo necesario",
por lo que deja en suspenso la pena que le
pudiera corresponder.
Considera al consumidor como una persona enferma
(no un delincuente) y manda a proveerlo de un
tratamiento de desintoxicació n y rehabilitació
n. La despenalizació n del adicto ya está en
vigencia.” Artículo periodístico publicado en el
Diario La Nación sobre la posible despenalizació
n del consumo de drogas para consumo personal.
(29/12/ 2008)
[3] Nos parece muy iluminador el trabajo de
López Rosende Juan Manuel.
Huérfanos de amor. Trastornos psicológicos y
espirituales. Editorial Dunken. Buenos Aires,
2008.
[4] CEA. Hacia un bicentenario en justicia y
solidaridad. (2010-2016) Nº 25
[5] Card. Jorge Mario Bergoglio S. J. Carta
pastoral sobre la niñez y adolescencia en
riesgo. (1/10/05 )
[6] Por ejemplo: Aldo Tamai- Claudia Betancour.
Promoción de la Salud para niños en edad
escolar. Estrategias para la prevención de
adicciones y otras situaciones de riesgo en edad
escolar. Editorial Guadalupe. Buenos Aires,
2007.
[7] Cyrulnik Boris. La maravilla del dolor. El
sentido de la resiliencia. Granica. Buenos
Aires, 2001. Pag. 92. Del mismo autor se puede
leer obras como: “El amor que nos cura.”; “Los
patitos feos. La resiliencia: una infancia
infeliz no determina la vida.”
[8] Gomes Da Costa Antonio Carlos. Pedagogía de
la presencia. Losada - UNICEF Argentina. Buenos
Aires, 1995.
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