1º Promover el más amplio diálogo interreligioso para resguardar los valores que hermanan a todos los individuos como hijos de un mismo Padre Creador, sin distinción de religión, raza, nacionalidad o ideología.

2º Fomentar y apoyar la libertad de culto y de conciencia y su pleno ejercicio en todo el territorio nacional argentino y en el mundo entero.

3º Bregar por la igualdad de derechos de las diferentes comunidades religiosas ante el Estado argentino.

4° Rechazar la discriminación por motivos de conciencia o expresión de una determinada creencia como cualquier otro tipo de discriminación: cultural, étnica, de nacionalidad, política e ideológica, por deficiencias físicas o psíquicas.

5° Entablar relaciones con organismos gubernamentales y no gubernamentales, nacionales e internacionales, para que la libertad de conciencia y culto, la igualdad religiosa y la no discriminación por motivos de creencia sean una realidad en el mundo entero.

6º Expresar la opinión de la comunidad religiosa Argentina en temas de interés general que afecten al bien común de la nación señalando los valores trascendentes de la vida; defendiendo la dignidad de toda persona, la familia, la verdad, la ética y las buenas costumbres que faciliten la evolución espiritual en un marco de respeto, diálogo y mutuo entendimiento.

7° Estar atentos no sólo a las inquietudes espirituales de la comunidad en general, conducentes al reencuentro del hombre con Dios; sino a sus necesidades básicas de subsistencia, promoviendo una cultura de hermandad y solidaridad.

“La organización que los religiosos argentinos nos damos, que está fundamentada en el principio de igualdad soberana, no inaugura un nuevo sincretismo, ni proclama unidad de criterios, haciendo ninguno de sus integrantes concesiones religiosas respecto de los principios de su fe” (Art. 2, Inc. a, Carta Orgánica).