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Al
descolgar las luces
comienza la verdadera
Navidad
Ya
han recogido las luces de navidad, la
realidad vuelve de golpe a la normalidad,
casi sin darse cuenta, casi sin darse
tiempo. Los villancicos dejan de oírse
hasta el año que viene. Los Magos de
Oriente descansan a años luz.
Parece como si hubiera pasado una riada
que se lleva todo; el jaleo, los nervios
de la gente menuda, los cartones y
envoltorios de los regalos… En las
casas, guardamos los belenes, aunque
parece que más que recogerlos, los
escondemos.
Las
navidades han terminado. Y ahora que
terminan, es cuando recobra más fuerza
que nunca la NAVIDAD.
Tres
palabras pueden definir este nuevo tiempo
de Navidad que nos empieza: Contemplar el
Misterio de la Encarnación.
Contemplar como llamada a educar la
mirada, a no consumir imágenes a apreciar
las variaciones de gestos en los rostros
de las personas, a reír con la sonrisa de
quien está al lado, a dejarnos afectar
por las lágrimas de tristeza o de dolor.
Contemplar, dejar que la realidad me hable
y escucharla y acogerla y descubrir la
Presencia de Dios en medio de las personas
y de los acontecimientos. Contemplar,
dejar que todo, absolutamente todo lo que
entra por los ojos, llegue al corazón y
lo transforme y no lo deje indiferente y
lo mueva. Contemplar…
El
Misterio, pues no todo tiene respuesta,
pues lo más importante no puede ser
aprendido. Pues el Misterio de la vida
requiere de nosotros apertura, humildad,
acogida, gratitud, confianza, abandono.
Pues en la Vida regalada de Dios, cada mañana
al levantarnos se nos da la oportunidad de
vivir desde el Misterio, de vivir en el
Misterio. De Contemplar el Misterio.
De la Encarnación. Dios ha decidido
hacerse carne, un@ con-por-en nosotr@s. Frágil,
pobre. Encarnación, bajar a las
profundidades más profundas de nuestra
existencia para provocar que emerja
nuestra Hermosura. Nadie sabe cómo, pero
se Encarna, por eso es un Misterio.
Acogiendo nuestra humanidad en su
cuerpecito de bebé, acoge todas y cada
una de las humanidades y por eso con
“brotes de olivo” cantamos Cristo nace
cada día… en tantas y tantas realidades
que se nos cruzan ante los ojos, ante los
corazones.
La
navidad no es el recuerdo de lo que en Belén
sucedió, sino actualización una y otra
vez del Misterio Encarnado de nuestro
Dios, que no deja de llamarnos a la
Contemplación, para que desde esa fuente,
tan amorosamente regalada nos dirijamos a
cada rincón de la realidad y ahora sí,
ahora con más fuerza, ahora con más empeño,
ahora con más creatividad, ahora con más
austeridad, ahora con más esperanza,
podamos decir sin desfallecer FELIZ
NAVIDAD, Cristo Nace cada día, FELIZ
NAVIDAD.
José
Luis Graus Pina
joseluisgraus@yahoo.es |