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Desde varias semanas nos encontramos con
algunas noticias en los medios gráficos
que nos sorprendieron: «un predio de la
ciudad de Buenos Aires en litigio entre
"evangelistas" y vecinos».
Quienes desde siempre soñamos con ver
una nación transformada nos cuesta
entender algunos «prejuicios» que
surgen de los medios hacia los
cristianos pretendiendo demostrar que
los evangelistas no somos vecinos de
esta ciudad al igual que los demás.
Pero resultó ser que aquellos «evangelistas»
eran los integrantes de la congregación
de Catedral de la Fe, de la cual Osvaldo
Carnival es pastor y también su
fundador desde 1984, en el barrio porteño
de Caballito, quien hoy cuenta con más
de 25.000 asistentes.
La historia
Todos
reconocemos a Catedral de la fe como una
respetada congregación, con un
testimonio visible de su trabajo por la
gente y por la nación. Quienes
conocemos a Osvaldo Carnival sabemos de
su amplia visión, su transparente
administración financiera y su
prudencia y previsión económica. Y esa
fue la plataforma hacia la adquisición
de un terreno de más de 10.000 metros
que por años exhibía un cartel de
venta de una importante inmobiliaria.
Investigaciones jurídicas del lugar en
los organismos catastrales y pedidos de
dominio por parte de la escribanía que
representa a la iglesia, daban fe de las
condiciones óptimas que concluirían en
la posterior compra y posesión del
lugar. Se efectuaron los
correspondientes contratos de compra con
adelantos y pagos complementarios que
completarían la operación. Pocas
semanas después un miembro de la
iglesia descubrió a través de un boletín
electrónico en Internet, que había un
proyecto de ley de expropiación sobre
el lugar para hacer allí una plaza
barrial.
El voto de la legislatura
Más allá de las distintas situaciones
de tensión y presentaciones formales de
representantes de la iglesia ante los
diputados de la ciudad para demostrar la
eficaz y valiosa tarea que la congregación
realiza y manifestar la legitimidad del
predio en cuestión, la legislatura hizo
oídos sordos a sus reclamos. El día
del referéndum y sin la mediación de
ningún legislador intentando resolver
esta situación, 38 diputados votaron
por la plaza, 9 a favor de la iglesia y
2 se abstuvieron.
Esto determinó que en un predio que había
sido comprado transparente y legítimamente
se cometa un acto de injusticia y
soberbia legislativa, expropiando y
desalojando a una iglesia, arrebatándole
sus derechos y despojándola del lugar
de trabajo para su tarea de acción
social y predicación del evangelio.
Sin entrar en detalles explicativos e
ilustrativos de los vergonzosos momentos
de manejos políticos en medio de la
sesión por parte de algunos diputados y
sus punteros políticos, lo que sucedió
el jueves 21 de diciembre en aquella
legislatura, denota una clara actitud
discriminatoria para los integrantes de
la iglesia evangélica, que en este
particular caso se llama Catedral de la
fe.
Ver el cuadro completo
Pero no puedo dejar de resaltar algo que
al saberlo detonó en mí una fuerte
convicción de que estábamos en el
umbral de un nuevo tiempo. Me impactó
ver la impresentable imagen televisiva
del diputado La Porta finalizando un
discurso de 15 minutos que pretendía
justificar la razón de una expropiación
arbitraria, y la siguiente secuencia del
pastor Carnival reclamando frente a los
legisladores con voz en cuello la
siguiente verdad: «Y por nosotros, ¿quién
va a hablar?». Esta pregunta demostró
la gran soledad de acompañamiento político
y protección jurídica que rodea a la
iglesia evangélica de Argentina.
Luego de varios años en democracia
hemos visto cuántos pastores y sus
respectivas iglesias fueron el blanco de
varios políticos sedientos de votos que
golpearon las puertas de sus atrios para
visitar a la congregación, extender sus
manos y esparcir sonrisas por doquier.
¿Dónde están ahora esos a quienes les
abrimos nuestros templos, les permitimos
expresarse y por quienes oramos
esperando un milagro de salvación para
sus vidas? No estaban ni están cuando
uno de nosotros lo necesitó.
Esto me lleva a pensar: Si Catedral de
la fe, una iglesia institucionalmente
fuerte en la ciudad, con un número de
asistentes que despertaría el apetito
electoral de varios políticos, fue el
blanco de discriminación, intolerancia
y desprotección jurídica, entonces qué
queda para el resto de las
congregaciones que están en vías de
desarrollo y crecimiento, quienes año a
año compran y venden propiedades como
resultado del efecto multiplicador que
produce el evangelio.
Prepararnos para el futuro
Es mi deseo que reflexionemos con vista
al futuro, y pensar que esta no es la
realidad en que nos gusta vivir, ni que
queremos legarle a nuestros hijos. Que
sintamos una indignación tal que nos
lleve a batallar contra la impunidad, la
corrupción y la discriminación. Es
tiempo que como cristianos retomemos el
lugar que nos pertenece. Antiguamente,
el profeta de Dios era quien ungía el
rey, estaba a su lado y orientaba las
decisiones de acuerdo a la voluntad de
Dios para esa nación.
Tal vez, y sin darnos cuenta, a lo largo
de los años hemos abdicado los lugares
donde la luz debe brillar, donde las
decisiones que se toman afecta a miles
de personas, pero hoy todavía estamos a
tiempo de cambiar el futuro de destrucción
que se avecina, y retomar lo que por
autoridad espiritual nos ha sido
entregado. No me refiero a tomar una
actitud de milicia y rebelión, sino de
lucha desde lo espiritual, lo
intelectual, y participando de la vida
activa con el fin de ser parte del
proceso de transformación para nuestra
amada nación.
Unámonos en oración para que nuestros
ojos, que vieron tantos avivamientos
dentro de la iglesia, no se cierren sin
vislumbrar una nación resplandeciente,
con políticos que busquen la justicia y
la verdad, sin beneficios personales, y
que levanten el nombre de Dios en alto
para finalmente contemplar una Argentina
transformada.
Omar Daldi
Pastor y director de La Corriente del
Espíritu
Nota de redacción: Si quiere
comunicarse con el pastor Carnival puede
escribir a: info@catedraldelafe.org
Tomado de www.lacorriente.com
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Opinión: El pastor Osvaldo Carnival
participó en la marcha por la Seguridad
y Justicia para Todos, convocada por la
Fundación Axel Blumberg en Plaza de
Mayo el 30 de agosto del 2006, y oró al
Dios fuente de toda razón y justicia,
cuya protección invoca la Constitución
de la Nación Argentina. ¿Será que el
Dios al que se refiere la Constitución
Nacional no es el dios marxista cuya
ideología profesa este gobierno
corrupto y mafioso, y por eso los
creyentes evangélicos merecen el
kastigo y la venganza?
Este
gobierno permitió el robo de los depósitos
de millones de personas para licuar
deudas de grandes grupos económicos. Se
está vengando contra los militares y
policías que actuaron contra el
terrorismo de hace 30 años, premiando a
los terroristas con cargos en el
gobierno e indemnizaciones y subsidios
que pagamos entre todos, como los 3
millones que se acaban de dar a las
madres y abuelas de plaza de mayo.
Insisten con el genocidio de nonatos que
no tienen cómo defenderse del aborto,
atacando a quienes defienden los
derechos del niño por nacer como Monseñor
Baseotto. Sueltan a los delincuentes que
nos están asaltando y matando uno por
uno… En Argentina no hay seguridad jurídica
ni de ninguna índole.
Quizá
la solución sea como en Misiones:
unirnos a través de las fuerzas
morales, espirituales, culturales,
intelectuales y éticas que permanecen
en nuestra sociedad tapadas por los
medios inescrupulosos que nos muestran
lo peor. Tomemos lo que nos une si
queremos que se vayan todos los
corruptos. ¡JUNTOS PODEMOS!
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domingo, octubre 01, 2006
La presencia evangélica reclamando por
Justicia
Buenos Aires, Argentina
Axel Blumberg era estudiante, tenía 23
años y había salido en la noche del miércoles
17 de marzo de 2004 en el auto de su
madre para ir al cine con su novia. Sin
embargo, fue interceptado, capturado y
seis días después lo asesinaron.
Este hecho conmocionó a la Sociedad
argentina toda vez que su padre, el Ing.
Juan Carlos Blumberg, encabezó una
cruzada nacional pidiendo por Justicia,
en un país en donde la violencia, la
impunidad y la corrupción habían
establecido un imperio intocable.
En Abril de 2004 se convocó a una
marcha multitudinaria y pacífica.
Entre los principales oradores, además
del Ingeniero Blumberg se escuchó al
Pastor Roberto Prieto, del Consejo
Nacional Cristiano Evangélico, quien no
dejó pasar la oportunidad para hablar
de Jesucristo, única fuente genuina de
consuelo y Justicia.
Como consecuencia de estos sucesos se
han producido importantes reformas en la
legislación penal y ha disminuído
notablemente el flagelo de los
secuestros extorsivos, que acosaba al país
por aquellos días.
El 31 de Agosto de 2006, se realizó
otra marcha. Ante una multitudinaria
concurrencia que asistió a Plaza de
Mayo para protestar por la falta de
seguridad, el pastor Osvaldo Carnival de
la Iglesia Catedral de la Fe fue uno de
los principales oradores de la noche.
Según los medios, a la marcha
asistieron alrededor de 50.000 personas
-mientras los organizadores consignaron
180.000- quienes se dieron cita en esta
histórica plaza colmando sus
inmediaciones desde Casa Rosada hasta
desbordar los límites del Cabildo. Para
la apertura fueron invitados varios
representantes religiosos, entre ellos
un rabino y un sacerdote católico. Además
del pastor Carnival, que fue uno de los
encargados de dar su bendición ante los
presentes.
El pastor Carnival remarcó la
decadencia moral en la que se encuentra
sumida la sociedad por dejar de lado los
valores fundacionales de nuestra Nación.
Entre otras cosas mencionó el párrafo
del Preámbulo que reza: "Invocando
la protección de Dios, fuente de toda
razón y justicia".
Al respecto dijo que aquellos
congresistas "antes de poner las
leyes pusieron otro fundamento. El
fundamento que pusieron fue invocar a
Dios". Agregando que "los
valores siempre fueron entregados a los
pueblos por la fe".
Además de citar la contraposición
existente entre la filiación religiosa
y la actualidad: "Una encuesta que
leía en el diario Clarín hoy, hablaba
de más del 80% de los habitantes de la
Capital Federal que creen en Dios. Y si
sumamos todo el país, hablaba de más
del 97%. Pareciera que los argentinos
creemos en Dios". Por lo cual según
la lógica la situación tendría que
ser mejor, concluyendo que "debería
de irnos mejor". Sin embargo,
sostuvo que "nuestro gran desafío
no solamente es creer, sino comenzar a
practicar, a vivir en nuestra vida íntima,
en nuestra vida personal" estos
principios de fe".
Para finalizar, el pastor Carnival hizo
una aclaración respecto al tenor político
que quisieron imprimirle a esta masiva
convocatoria.
"Hoy en día –sostuvo el
reverendo- hay un gran debate donde la
sociedad dice dónde debemos de mirar.
Debemos de mirar a la derecha, a la
izquierda. Y el desafío en esta noche,
es que comencemos a mirar hacia arriba.
Porque es de parte de Dios que podemos
encontrar esa fuerza, esa luz, esa
claridad, par tener ese país que todos
queremos y que por ese motivo nos hemos
dado cita en esta noche".
Fuente Diario Clarín/Fundación Axel
Blumberg /Catedral de la Fe
http://elojoprotestante.blogspot.com/2006_10_01_archive.html
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